Tarde de lluvia,
el semáforo rojo
entre las flores.
24 marzo 2011 § 6 comentarios, deja el tuyo § permalink

23 enero 2011 § 4 comentarios, deja el tuyo § permalink
El paisaje de Bretaña es uno de mis paisajes del alma, como lo son las soledades de Castilla la Vieja o la luz del Mediterráneo. Paisaje del alma es para mí aquel en el que nos proyectamos, con el que nos sentidos identificados, aquel en el que el cambio de las estaciones, del cielo, de los árboles refleja nuestros propios cambios y nuestros días.
O como dicen las agencias de turismo francesas, de manera más prosaica: la Bretagne, ça vous gagne!
Antes de la conquista romana de la Galia, el territorio de la Bretaña histórica formaba parte de la región conocida como Armórica, habitada desde siglos atrás por diferentes pueblos celtas.
En Bretaña, los menhires son sin duda los recuerdos más reconocibles y abundantes del paso de los celtas por Bretaña, ¡es inevitable toparse con ellos en muchos de los pueblos o recorridos por la región!
Así me ocurrió durante una solitaria jornada de senderismo, en lo que en el mapa aparece marcado como el antiguo territorio de los Redones, no muy lejos de Rennes.
En el medio de un prado me encontré dos menhires, uno junto a otro, casi desapercibidos. Hundí mis pasos en la hierba y en la tierra húmedas para alcanzar y tocar la roca fría. No pude evitar pensar en los hombres que los pusieron allí, en el viento y la lluvia que los han cincelado durante siglos.

Encallados
en un mar de hierba,
los dos menhires.
Junto al menhir,
mis botas embarradas
se van hundiendo.
Pasan las nubes
sobre las piedras grises.
Frío en la espalda.
Piedras olvidadas,
sólo malas hierbas
crecen a sus pies.
El día era desapacible. Un viento frío me hizo sentir incómodo, y reanudé mi marcha, para no molestar más a estos silenciosos guardianes.

16 enero 2011 § 2 comentarios, deja el tuyo § permalink
Hace ya casi 10 años desde que puse en línea la primera versión de esta página web, con el pretencioso nombre de “Los mejores haikus en la red”.
Inicialmente no incluía más que una colección de haikus clásicos, en su traducción española de Antonio Cabezas, pero poco a poco se fue enriqueciendo con las aportaciones de internautas y haijines de todo el mundo.
Aquella primera web estaba alojada en los servidores de la Universidad Politécnica de Valencia, en la que entonces estudiaba. Lamentablemente ya no se encuentra disponible, si bien algunos de sus contenidos pueden consultarse gracias a Internet Archive Wayback Machine.
Posteriormente el proyecto de “Los mejores haikus en la red” continuó en la forma de un blog, que tuve la oportunidad de poner en diversas ocasiones al servicio de la cada vez más actividad comunidad de amantes del haiku en español (reuniones, entrevistas… ¡hasta sexo!), y que me trajo numerosas satisfacciones.
Sin embargo la falta de tiempo o la vida, que viene a ser lo mismo, me hizo abandonar progresivamente aquel blog, que fue languideciendo.
Hoy de nuevo vuelvo a la carga, con el ánimo de mantener vivo este proyecto y, en definitiva, de compartir con vosotros la pasión por el haiku. Y como siempre, este espacio está abierto a vuestras aportaciones: haikus, ensayos, fotografía, pintura…
Sin más, para inaugurar esta nueva etapa en estos días invernales os dejo este haiku de Taneda Santoka:
Samui
kumo ga isogu
Hace frío…
¡Qué prisa se dan
las nubes!

